Stop a la prostitución

La otra crisis: Paro feminista

            Un servidor no pudo hacer huelga este viernes 8 de marzo y no precisamente por no ser o por no sentirme mujer, sino porque los martes, jueves y viernes no trabajo. Y todo porque el consejero de educación de Valencia, el señor Marzá, decidió reagrupar al alumnado de religión y, al mismo tiempo, impedir a su profesorado realizar otras tareas educativas con las que poder completar su jornada laboral. Y así, tras más de diez años con un contrato indefinido a jornada completa, pasé hace ya tres años a tener solo un 40% de jornada laboral.

            Dicen que “mal de muchos consuelo de tontos” y quizá por ello, deseo con esperanza que a partir de este 8 de marzo los todos los hombres se declaren en huelga indefinida y que todas las mujeres se vayan al paro. Sí, y cuando hablo de huelga indefinida me estoy refiriendo a todos esos hombres que se dejan arrastrar por sus bajas pasiones y utilizan a las mujeres como un burdo instrumento de placer. Y sí, cuando hablo de ir al paro me estoy refiriendo a esas mujeres que son esclavas, no “trabajadoras” del sexo, que ven denigrada su honra y están atrapadas por mafias de trata de personas, por necesidades extremas o por familiares sin escrúpulos.

Censura en el Partido Popular

La otra crisis: Progresismo Popular

            La señora Celia Villalobos abandona la política tras décadas dedicada a impregnar de su propia ideología al Partido Popular. Una forma de pensar “de izquierda” fruto de su primeriza afiliación al Partido Comunista y arraigada gracias a su marido, el politólogo Pedro Arriola, asesor de Aznar y de Rajoy. Todo apunta a que fue Arriola el que consiguió que estos dos presidentes “conservaran” a perpetuidad las leyes socialistas impuestas por González y Zapatero. No sería de extrañar que el cambio de decisión de Rajoy de mantener la ley del aborto de Zapatero; tres días después de la aprobación por unanimidad de su derogación por parte de su consejo de ministros; viniera tras una conversación con su asesor de cabecera.

            Pero bien, tanto la señora Villalobos como el señor Arriola abandonan ya sus labores de responsabilidad en el Partido Popular. La llegada de Pablo Casado a la presidencia del partido ha conseguido que un buen número de Populares Progresistas, entre las que también se encuentra Soraya Sáenz de Santamaría, hayan decidido dejar la política activa o cambiarse de partido. ¿Supone esto que el PP va retomar su extinto “humanismo cristiano” que aún aparece en algunos textos de su ideario? Pues no. En el Partido Popular, una auténtica “ensalada tropical ideológica”, existen pesos pesados que podrían pertenecer sin problema alguno al PSOE e incluso a Izquierda Unida y que ya han avisado a Pablo Casado de que no se le ocurra moverse del centro. Un centro que en este caso no es virtud, sino turbia tibieza.

            Algún ingenuo pensará que me estoy refiriendo a Cristina Cifuentes, pero no, pues tanto ella como Cospedal, otra progresista popular, se han visto obligadas a abandonar la política, no por la llegada de Casado, sino por la acción de la Justicia. Me refiero al presidente de la junta de Galicia, el señor Feijoo, cuya ley de ideología de género, por ejemplo, nada tiene que envidiar, en lo referente a la búsqueda de la perversión de la infancia, a la de Andalucía, la de Madrid o la de Valencia. Más aún, pues su secretaria de Igualdad, la señora Susana López, discrepa públicamente de Pablo Casado y respalda la ley del aborto de Zapatero, la que permite abortar libremente, sin alegar justificación alguna, durante las primeras 14 semanas de embarazo.

            Por eso, visto lo visto, votar al Partido Popular en las próximas elecciones generales no sería un “mal menor”, sino un mal confirmado por la tibieza mostrada a lo largo de todos estos últimos años. Es preferible que nos siga gobernando Pedro Sánchez, coherente con su forma de pensar ideologizada, a que lo haga Pablo Casado, disfrazado de un presunto humanismo cristiano inexistente y hasta rechazado de plano por buena parte de sus actuales dirigentes regionales. Por eso podríamos decir que “más vale malo conocido que malo disfrazado de bueno por conocer”. ¿No creen?

De extrema necesidad

La otra crisis: El estrés de la izquierda

            Tras el resultado de las elecciones andaluzas y las previsiones de intención de voto para las próximas elecciones generales, los diferentes partidos del arco parlamentario español están redefiniendo su ideario, siempre atentos a buscar el mayor rédito político. Por eso se han quedado todos descolocados ante la consolidación de Vox. No pueden entender que un partido se atreva a defender postulados que le van a restar votos entre los votantes timoratos, indecisos y desinformados.

            Los del Partido Popular aún recuerdan a su presidente Rajoy, capaz de tumbar la reforma de la ley del aborto tres días después de que su consejo de ministros la aprobara por unanimidad, por el temor a perder un número incierto de futuros votantes de izquierda. Olvidó Rajoy que jamás, hiciera lo que hiciera y aprobara o derogara lo que fuere, le iban a apoyar esos supuestos e inexistentes votantes progresistas. También olvidó, y esto es aún peor, a esos fieles electores que le votaron a sabiendas de que esa reforma del aborto sí figuraba en su programa electoral.

            Los progresistas de izquierda también andan incrédulos ante ese resurgir de la derecha. Para ellos, todo lo que no sea lo propio es extremo, ultra, facha, fascista, reprobable… Resulta gracioso que estén ahora dando conferencias para explicar al vulgo el porqué de este ascenso y qué deben hacer para evitar que Vox alcance las instituciones del Estado. Resulta hasta cómico, pues algunos de los principios de esta vieja izquierda andan por extremos aún más radicales que los que supuestamente defiende Vox.

Defendamos las dos vidas

La otra crisis: Aborto electoral

            Por fin Pedro Sánchez ha visto la oportunidad partidista para convocar las elecciones generales el próximo 28 de abril. Causa sonrojo escuchar de sus labios que lo ha hecho pensando en el bien de España, cuando todos sabemos que solo mira por él y por su partido; en este orden de prioridades.

            Los españoles vamos a ir de nuevo a votar y, tras unos años de cobarde silencio, la defensa de la vida del no nacido va a saltar a la palestra en la próxima campaña electoral. Solo por esto, ya quedaría más que justificada la presencia de Vox en la vida política española. Gracias a este partido, el señor Casado, candidato del Partido Popular a la presidencia, ha tenido que desempolvar del ideario “humanista” de su partido la defensa de la maternidad y la necesidad de ayudar a todas aquellas mujeres que, ante un embarazo no deseado, se encuentran desamparadas y sin otra alternativa que acabar con el hijo que crece en sus entrañas.

            Porque en pleno siglo XXI nadie en su sano juicio puede negar lo que la ciencia demuestra: el embrión formado, por la fusión de un espermatozoide y un óvulo, tiene un código genético completo, necesario para las capacidades que lo convierten en un organismo vivo, distinto de la madre, y que todo desarrollo humano se da a lo largo de un proceso continuo.

            Y es que el “ser progresista” no se puede identificar con dar facilidades a las mujeres para que aborten de forma segura y gratuita; sin pensar para nada en la nueva criatura que ya existe dentro de ellas; sino en solidarizarse con su nueva situación y tratar de sacar adelante a los dos, tanto a la madre como al hijo, transformando los centros de planificación familiar, centrados únicamente en la cultura de la muerte, en instituciones donde las mujeres se sientan acogidas, comprendidas, y se les dé la oportunidad de decir sí a la vida de sus hijos y a su propia felicidad.

Deseos y derechos

La otra crisis: Yo no soy de mí

                  Las palabras de la fiscalía del Tribunal Supremo no dejaron lugar a dudas. El fiscal Fidel Cadena espetó a los políticos catalanes encausados que “Segovia no es de los segovianos, ni Zaragoza de los zaragozanos”, y así contravino la supuesta existencia del derecho de autodeterminación de cualquier comunidad autónoma española.

                  Por esa misma razón, a los políticos que pretenden legalizar la eutanasia se les puede decir que la vida de uno también afecta a la vida de los demás y que, por eso mismo, uno no puede decidir por sí mismo sin tener en cuenta la opinión de sus amigos, hermanos, vecinos, hijos, nietos, compañeros, socios… Además, la vida nos fue dada, nos llegó como un regalo, y por eso, aún con mayor motivo, yo no soy solo de mí.

Ciudadanos y mujeres de alquiler

La otra crisis: Vientres en desahucio

            Inés Arrimadas, dirigente destacada de Ciudadanos, defiende a capa y espada, al igual que hace su partido en el Parlamento con propuestas de ley, la llamada “maternidad subrogada”. Está convencida de la bondad natural del ser humano y de que el altruismo anida en el corazón de muchas mujeres. Quizá, por eso, los de Ciudadanos crean que siempre podrán encontrar a una joven que esté dispuesta a ceder su vientre; su vida familiar, laboral y social; durante nueve meses para que otra persona; de esas que se creen en el derecho de tener descendencia; pueda disfrutar del hijo que va a llevar en sus entrañas.

Para Arrimadas sí que es una barbaridad que una mujer “se venda” y alquile su vientre por unos cuantos miles de euros. ¡Eso sí que no! La propuesta de ley de Ciudadanos descarta esa terrible posibilidad, aunque la mujer que se presta al “vientre solidario” pierda su trabajo al quedarse embarazada.

Y uno se pregunta cómo es posible que la señora Arrimadas no caiga en la cuenta de que en nuestro país ya hay decenas de miles de mujeres embarazadas que, con toda probabilidad, estarían dispuestas a dar a sus hijos en adopción si alguien les informara de esa posibilidad. Pues, a día de hoy, la única salida que encuentran en los centros de planificación para despejar sus miedos, presiones e incertidumbres es el aborto.

Y es que la solución para revitalizar esta sociedad estéril no está en aprobar una nueva ley que permita nuevos embarazos a la carta, sino la derogación de una ley del aborto que malogra a niños ya concebidos. ¡Qué despropósito más contradictorio! ¿No lo cree así, señora Arrimadas?

¿Hablemos de sexo?

La otra crisis: Enajenación sexual

            La estimulación temprana, necesaria para el desarrollo cognitivo, físico y social, no se salta las etapas madurativas y los periodos sensitivos de los niños. Por eso, ningún estudioso de esta ciencia pretenderá que un bebé, como ya nació con piernas, empiece a practicar algún deporte de pelota. O que, como ya tiene pulmones, se inicie en el manejo de un instrumento de viento. Que un niño tenga brazos y manos, piernas y pies, o nariz y boca, no quiere decir que no necesite un periodo de maduración, de crecimiento y aprendizaje, antes de empezar a utilizar con destreza cada una de esas extremidades u órganos fonadores.

            Por eso, los ideólogos de género que afirman que hay que empezar la estimulación sexual desde la más tierna infancia; con la excusa de que todos los bebés nacen con órganos sexuales; muestran a las claras una ignorancia y un afán de manipulación ideológica que nos debería hacer reaccionar. Porque esa ideología de género, que pretende iniciar a nuestros hijos en el “disfrute de su sexualidad”, ya se está impartiendo en nuestros colegios desde la etapa de Infantil, camuflada en talleres diversos, con títulos engañosos y en horario escolar, para que las familias no sospechen nada en absoluto.

            Dicen que la ignorancia es muy atrevida, pero aún lo es más el querer imponer la falsedad a sabiendas, con la intención de deformar, de desgraciar, el sano desarrollo de nuestros hijos. Nos estamos jugando su inocencia, su felicidad presente y futura. ¿Nos vamos a quedar de brazos cruzados? Quizá ya va siendo hora de preguntar en el colegio por el ponente y el contenido de ese taller que se va a impartir en el curso de nuestro hijo. ¿No creen?

Impúdica adicción

La otra crisis: Cegados por el móvil

            El vagón del metro iba repleto de gente joven, la mayoría cómodamente sentados, y ninguno fue capaz de cederle el sitio a una señora mayor; con muleta incluida; que acababa de entrar. Ahí se quedó, de pie, apoyada contra la puerta y haciendo verdaderos esfuerzos para no perder el equilibrio.

            Y uno podría pensar qué maleducados fueron todos esos jóvenes, incapaces de levantarse de su asiento para que se sentara la anciana. Pero no, no se trató de mala o buena educación. Simplemente no advirtieron la presencia de la señora, porque ninguno de ellos alzó la mirada ni un solo segundo, hipnotizados como estaban por las pantallas de sus móviles.

¿Incentivar lo prohibido?

La otra crisis: Una adicción sexual promovida y penada

            Rosa Sanchis Caudet, con la ayuda de un nutrido grupo de docentes, ha elaborado la guía de Educación sexual “Els nostres cossos, els nostres drets” que, por imposición de nuestra Conselleria d’Educació, se imparte a nuestros escolares de Secundaria y Bachillerato.

            Con todo tipo de detalles, material audiovisual incluido, nuestros jóvenes reciben charlas sobre diversos temas, entre los que está el titulado “Que no se nos olvide el placer. Erotismo individual y relacional”. ¿Y el contenido? Pues fantasías sexuales, la masturbación en pareja, la seducción, la sexualidad infantil…

            Esta guía habla constantemente de derechos y nunca de deberes. Y así, como si la erotización no fuera adictiva, estos adolescentes crecerán creyendo que todos sus deseos sexuales han de ser satisfechos. Y por eso las jóvenes, también los jóvenes, recibirán, en determinados ambientes de forma insistente, propuestas para mantener relaciones sexuales esporádicas y sin compromiso alguno.

            Y después, de forma hipócrita, esos mismos que promocionaron esta guía de derechos sexuales, abriendo la caja de Pandora, exigirán al Gobierno que todos los delitos sexuales sean castigados con prisión. Y todo porque han querido olvidar que la castidad es una virtud que regala a nuestros jóvenes una profunda alegría vivida en libertad. Una virtud que les dotará del valor necesario para contestar que no y también de la dignidad para no proponer lo que no les es lícito obtener.

Amigos de lo ajeno

La otra crisis: Tropezó de nuevo con la misma pluma

            Más de uno afirmará que es muy poca cosa, que no valdría más de trescientos euros… Pues para mí tenía muchísimo valor, pues fue el regalo de boda de uno de mis primos. Y todo porque también le hizo gracia a una persona que aprovechó un despiste mío para arrebatármela.

            Pasó el tiempo y mi primo, con la ayuda de mi tío, me dio un dinero para que me comprara otra pluma que me hiciera olvidar el hurto de la anterior. Y así me hice con una de origen francés valorada en cerca de doscientos euros. Pues resulta que hoy también he dejado de ser el dueño de esa segunda pluma. No sé qué tendrán las estilográficas que tan atractivas resultan para los amigos de lo ajeno.

            Dicen que a la tercera va la vencida y por eso, por si acaso, desde hoy voy a llevar en mi bolsillo una pluma sin valor metálico ni sentimental alguno. Aunque lo más triste de todo es que esas dos personas que se atrevieron a hurtar algo tan pequeño e insignificante, si no cambian, serán capaces de robar cosas mucho más valiosas si se les presenta una oportunidad favorable.