La otra crisis: discriminación climática

            Ya se ve que nuestro presidente, el señor Pedro Sánchez, no debe ser muy fan del grupo musical La Oreja de Van Gogh, pues en vez del 28 ha elegido el 27. Y es que estos son los grados que, según este Gobierno progresista, debe marcar el termostato de nuestro aparato de aire acondicionado durante este verano.

            Algunos le recriminarán a Sánchez que tampoco ha pensado en el 29, pero es que ahí sí que tiene una buena excusa: nació un 29 de febrero y ya sabemos que solo celebra su cumpleaños una vez cada cuatro años. Pero resulta que esa debería ser la temperatura impuesta por el decretazo del Gobierno para todos los comercios y hogares españoles. ¿Por qué? Pues porque los españoles somos personas solidarias y sabemos que el termómetro nunca baja de 29º en aquellos lugares donde no tienen la suerte de tener refrigeración o, de tenerla, no la pueden conectar porque con sus ingresos no llegan a final de mes.

            Y como en todo lo demás, ahí también Sánchez predicará con el ejemplo. Uno ya se lo imagina, lo podremos ver en su próxima serie de televisión, en mangas de camisa, con un ventilador de los chinos a sus pies y una toalla en el respaldo del sillón para que el sudor no estropee el tapizado. Y a la hora de irse a dormir, esa será la escena más vista de su telenovela, también hará uso de otra toalla. Pero no para colocarla sobre el sufrido y caluroso colchón, sino sobre el suelo de madera, que es el lugar ideal para descansar durante estas noches tropicales que nos ha traído este cambio climático neoliberal. Y menos mal que, con toda seguridad, volverá a ganar en las próximas elecciones generales. ¡Dormir en el suelo mola mogollón!

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