La otra crisis: El credo 2030

            Algunas personas afirman ufanas que son ateas o agnósticas, pues no están dispuestas a que nada ni nadie les diga qué pueden o no hacer, decir o pensar. Pero va y resulta que estas mismas personas, que tanto presumen de su libertad dogmática y religiosa, se someten ciegamente a los dictados que los poderes fácticos transmiten a través de sus organizaciones internacionales y sus medios de comunicación. Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Son o no son creyentes sumisos de ideologías diversas?

            Ahí tenemos, por ejemplo, esa Agenda 2030 para el desarrollo sostenible que ha recibido la bendición, y la rendición, de la Asamblea General de la ONU. Todo atropello a la libertad personal, de expresión o de culto, a las tradiciones culturales y religiosas, a la defensa de la vida humana desde su misma concepción y hasta su muerte natural, o a las virtudes fundamentales tiene la justificación y el beneplácito de los nuevos sacerdotes sostenibles si promueve, directa o indirectamente, alguno de los postulados de esa Agenda 2030: 17 objetivos y 169 metas sociales, económicas, educativas, políticas, ambientales, climáticas… que justifican toda acción legislativa, impúdica o no, de nuestro Gobierno “progresista”.

            Y que nada ni nadie se atreva a criticar o poner en cuestión ni una sola coma de esa Agenda 2030, pues recibirá de forma inmediata la reprimenda de los fieles devotos “agendados” y sufrirá eternamente la expulsión de este futuro paraíso sostenible, terrenal e inhumano.

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