La otra crisis: Todos somos mujeres

            Nuestro Gobierno estaba orgulloso de la reforma penal que se aprobó para castigar con dureza la violencia que los hombres ejercen contra las mujeres. Y así, ante cualquier denuncia que una mujer interponga contra un hombre, éste será detenido inmediatamente y a continuación tendrá que demostrar su inocencia, que no los tribunales su culpabilidad.

            Pero va y parece ser que la ministra de Igualdad, la señorita Irene Montero, al disponer de demasiado tiempo libre por culpa de tanto confinamiento, ha desempolvado los apuntes de su carrera universitaria y ha vuelto a repasar aquella Declaración Universal de los Derechos Humanos del lejano año 1948. Por eso ha caído en la cuenta del grave error de aquella reforma penal y de la terrible injusticia que se comete contra los hombres por el mero hecho de serlo. Ahí está ese artículo 7 que dice que “todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley”. Y también el artículo 11, donde se afirma que “toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad”.

            ¿Cómo va a ir un Gobierno progresista en contra de la declaración de derechos más famosa del mundo mundial? Por eso, como rectificar es de sabios, o sea, de progresistas, la ministra Montero se ha aplicado aquel otro dicho de “a grandes males, grandes remedios” y se ha sacado de la manga esa nueva ley transgénero que pondrá todas las cosas en su sitio. Porque gracias a esta ley, todo hombre que así lo desee podrá declararse mujer sin más, sin necesidad de un examen médico previo y sin tratamiento hormonal o quirúrgico alguno. De ese modo, cuando una mujer acuse a un hombre por una presunta agresión, éste podrá decirles a los policías que vayan a detenerle que él también es una mujer. Y así, gracias a Irene Montero, en España se va a dar un recto cumplimiento a esos derechos universales que dejan bien a las claras que todos somos iguales ante la ley y que todos tenemos derecho a la presunción de inocencia. ¿No les parece?

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