La otra crisis: Las sinrazones de la LOMLOE o el cuento de nunca acabar

            La nueva ley de Educación ya ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado del pasado 30 de diciembre. Y es que nuestro Gobierno se ha marcado unos plazos irrenunciables para que sus leyes estrella se apliquen lo antes posible: la ampliación del aborto, la eutanasia, la memoria democrática, la reforma judicial, la censura política a los medios de comunicación, los indultos sin arrepentimiento, el cambio de las penas por una condena por sedición, el acercamiento de los presos etarras… y la ley de la ministra Celaá.

            En el preámbulo de la ley de Educación se argumentan las razones que han llevado a este Gobierno a derogar la LOMCE, esa ley que el ministro Wert sacó adelante sin contar tampoco con las aportaciones de los partidos de la oposición. Es curioso, pero visto cómo se ha tramitado esta ley y las reacciones adversas que ha provocado entre la comunidad educativa, se podrá utilizar el mismo argumento en la próxima ley educativa para justificar la derogación de la ley actual. Dice así: “Puede afirmarse que dicha ley (la LOMCE del PP) representó una ruptura del equilibrio que se había alcanzado en la LOE entre diferentes visiones y planteamientos acerca de la educación que deben necesariamente convivir en un sistema democrático y plural”. Más claro, agua.

            Pero para que nadie pueda agarrarse a lo que acabamos de leer, el texto de la ley muestra dónde se ha roto el equilibrio que hace inservible esa ley del presidente Rajoy: las trayectorias o itinerarios académicos de desigual valor, las evaluaciones externas (que nunca se aplicaron por la rebeldía de la oposición), el modelo curricular basado en la diferenciación de materias troncales, el uso de los estándares de aprendizaje que acaba con el tradicional diseño curricular, la limitación en la participación colegiada de la comunidad educativa a favor del equipo directivo, la especialización curricular de los centros educativos, la limitación de la capacidad de decisión de las Comunidades Autónomas en la regulación de las materias, las metodologías, las evaluaciones de diagnóstico, la ordenación de las enseñanzas, la promoción de curso o la titulación.

            Tras leer las razones que esta ley da para derogar la LOMCE, uno se hace esta pregunta: ¿De verdad son estas pocas medidas las que han impedido que nuestro sistema educativo alcanzara la calidad deseada y esperada por toda la comunidad educativa?

            Y como ocurrió al principio, la misma LOMLOE da las razones para que el próximo Gobierno justifique su futura derogación y la aprobación de una nueva ley: “La LOMCE (al igual que ahora la LOMLOE) recibió muchas críticas y suscitó no poca controversia en el ámbito social y educativo, siendo muchas las personas y organizaciones que solicitaron su reversión. Los conflictos suscitados han llevado incluso a la no aplicación de las principales medidas propuestas en dicha Ley (ahora que no se quejen si les pagan con la misma moneda) (…) En consecuencia, parece necesario proceder a revertir los cambios promovidos por la LOMCE, especialmente aquellos que encontraron mayor oposición”. Leer para creer.

Deja una respuesta