La otra crisis: ¿Una violencia bisexual?

            Un año más vamos a celebrar en los centros escolares el Día Internacional de la Eliminación de la violencia contra la mujer. Se realizarán todo tipo de talleres, lecturas de manifiestos, confección de murales o recomendaciones bibliográficas para el alumnado y sus familias donde, entre otras cosas, quede bien claro que el varón, por el mero hecho de serlo, ejerce la violencia contra la mujer, por el mero hecho de ser mujer.

            También los docentes aprovecharán este 25 de noviembre para reflexionar sobre la realidad educativa que les está tocando vivir. Y así, esa maestra de Infantil, aun sin quererlo, caerá en la cuenta de que las agresiones físicas que sufren sus alumnas son ocasionadas, casi en exclusiva, por esa anárquica niña traviesa. Y esa tutora de Primaria, aunque le cueste reconocerlo, tendrá que admitir que el acoso que sufre una de sus alumnas es ocasionado por otras dos niñas de cursos superiores. Y así podríamos seguir analizando el parecer de las profesoras de Secundaria ante el acoso real y virtual que sufren sus alumnas por parte de sus compañeras. Pero no, pues este día solo toca fijarse en la violencia que ejercen los chicos sobre las chicas y buscar una solución a este problema de género que parece no tener fin. Y así, una vez consigamos erradicar este tipo de violencia machista, ya daremos el siguiente paso: poner punto final a la violencia que sufren las chicas por parte de otras chicas. Pero para eso, cuando llegue el momento, ya celebraremos otro Día Internacional de la Eliminación de la violencia de la mujer… contra la mujer.

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