La otra crisis: Tumbar a Sánchez

            Ante la realidad política actual, la perplejidad tendría que ser el estado normal de la mayoría de los ciudadanos españoles. Este Gobierno no lleva ni un año de legislatura y ya nos ha impuesto dos estados de alarma, con el baile de cifras de víctimas, el uso o no de las mascarillas y su IVA dichoso. También está en trámites de aprobar las leyes de memoria democrática, de eutanasia o de la “educación totalitaria”. Se ha hecho con el control de la fiscalía y de los jueces y va a establecer la censura a los medios de comunicación, y a todo ciudadano que pretenda ejercer la libertad de expresión, con un “gabinete de la verdad” novelesco.

            Y la cosa no se queda ahí, pues Sánchez e Iglesias se han aliado con Bildu, los herederos de la banda terrorista ETA y de sus objetivos secesionistas. Este Gobierno ha elegido como socios a un grupo político que pretende tumbar nuestro sistema democrático y proclamar un País Vasco independiente, marxista y laicista. Un país donde no tendrán cabida aquellas personas que piensen o hablen diferente. Un estado de terror donde se perseguirá y se expulsará a los ciudadanos que disientan del pensamiento único que Bildu impondrá por las buenas o por las malas.

            Pedro Sánchez campa a sus anchas, pues en el actual estado de alarma tiene controlada a toda la ciudadanía y el derecho al pataleo va a ser anulado por esa censura que antaño, en tiempos de la dictadura franquista, ya sufrimos los españoles. Pero esa supuesta tranquilidad presidencial no durará mucho, pues los que ahora son sus socios en la dirección gubernamental no pararán hasta conseguir su vil propósito: tumbar nuestra Constitución, acabar con nuestro Estado de derecho y, por lo tanto, poner punto final a la presidencia del señor Sánchez.

            Esto no acaba más que empezar, pues este Gobierno mal llamado progresista aún tiene tres largos años por delante para establecer, con total impunidad, las condiciones necesarias para volver a salir vencedor en las próximas elecciones generales. Y mientras tanto, a los ciudadanos no nos queda otra que ir con la verdad por delante, trabajando con honradez y siendo un ejemplo a seguir para nuestros familiares y amigos. De perores hemos salido y también de esta saldremos tarde o temprano. Ánimo y adelante.

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