La otra crisis: Trabajo duro e ineficaz

            A más de uno le hace gracia cuando, ante un asunto de calado, escucha en boca de algún dirigente político eso de que “estamos realizando un gran esfuerzo para solucionar el problema”. Tras oír esta expresión, uno se imagina a Pedro Sánchez sudando la gota gorda, trabajando de sol a sol en un campo, o examinando su cuenta bancaria para saber cuánto tiempo podrán aguantar si donan parte de sus ahorros a alguna ONG.

            El problema es que no se trata solo de hacer un gran esfuerzo o de trabajar duro para poder superar la terrible crisis sanitaria y económica que sacude a nuestro país. Seguro que la mayoría de los españoles son conscientes de que, tal y como afirmó la ministra María Jesús Montero, este Gobierno está trabajando “desde la noche hasta el final del día”. La cuestión no está en hacer grandes esfuerzos, en arrimar el hombro sin estar pendientes del horario, sino en trabajar con eficacia. Y para ser eficaces no basta con querer, hay que saber. Y en este punto, por desgracia, flojean la mayoría de los ministros de nuestro actual Gobierno.

            Para hacer frente a la pandemia que nos azota y a sus catastróficas consecuencias necesitamos a los mejores, sin que importe qué ideología les mueve o a qué partido pertenecen. Por eso, si Pedro Sánchez se ve incapaz de ceder en este punto, si no está dispuesto a dar un paso a un lado y dejarse aconsejar por expertos sin carné, será mejor que presente su dimisión y convoque con urgencia unas nuevas elecciones generales. Y aquí surge un segundo problema, pues para tomar una decisión como ésta es necesario gozar de una sincera humildad. Y si Sánchez carece de ella, no nos quedará otra que confiar en el sentido común de Pablo Iglesias… ¿o también va a ser que no?

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