Incultura religiosa gubernamental

Incultura religiosa gubernamental

Dice el Gobierno que en la próxima ley educativa la elección de la religión será voluntaria. Pues resulta que hace ya cuarenta años que la estudia solo el alumnado que así lo desea. Se ve que la inmensa mayoría de las ministras y ministros estudiaron en colegios privados religiosos, donde en su día; hoy ya no es exactamente así; se presuponía que todas las familias comulgaban con el ideario del centro y, por eso mismo, todos los discentes asistían de forma voluntaria y con agrado a las clases de religión.

            La cuestión es que, hayan o no cursado el área de religión, los miembros de este Gobierno progresista son legos en materia religiosa. No les entra en la cabeza que la imposición obligatoria de la ideología de género atente directamente contra el artículo 27.3 de nuestra Constitución, pues pone en cuestión las convicciones morales de las familias. Porque en los colegios e institutos se están impartiendo charlas de educación afectivo-sexual donde se anima a nuestros menores a buscar la excitación y el placer sexual de forma individual o en grupo; busquen y lean, si no se lo acaban de creer, la guía de educación sexual publicada por el gobierno valenciano con el nombre de “Els nostres cossos, els nostres drets”.

            Pues, aunque a algunos les parezca increíble, resulta que todavía hay familias que están convencidas de la validez de unos mandamientos que animan a no cometer actos impuros y a no consentir pensamientos ni deseos impuros, y en esa moral sexual educan a su prole. Y por eso no están dispuestas a que sus hijos reciban el mensaje contrario en su centro escolar. Y ahí seguro que están de acuerdo todos los expertos en educación, sin distinción de ideología, pues el colegio y la familia deben ir a la par por el bien psíquico y el integral desarrollo del educando.

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