La otra crisis: Obsesión de género

          Este Gobierno de extremo progreso es un especialista en jugar con medias verdades para conseguir el beneplácito de la opinión pública. Dijo que en su nuevo proyecto de ley el área de religión sería de elección voluntaria por parte de las familias, cuando ya lo viene siendo desde hace cuarenta años. Ahora nos viene con la exaltación de las actividades complementarias escolares, como si fueran el único momento donde los discentes reciben educación en el respeto, la igualdad, la libertad, la solidaridad… Unas sesiones que suelen ser impartidas por personal no docente y ajeno al centro escolar, con unos objetivos y contenidos que no aparecen descritos en la Programación General Anual y, por lo tanto, desconocidos para las familias, los docentes y el alumnado.

            Este Gobierno progresista, al que tanto le gusta el diálogo con los independentistas, amenaza con llevar a los tribunales de justicia a todo aquel que ose oponerse a recibir algunas de esas actividades complementarias. ¿Cómo es esto posible? ¿Acaso pretenden hacernos creer que el contenido de todas esas prácticas complementarias goza con el beneplácito de la verdad absoluta? ¿Acaso pretenden hacernos creer que los docentes, cuando imparten sus asignaturas, no tratan de educar a sus alumnos en el respeto, el amor a la libertad o en la igualdad de derechos que todas las personas tienen por el simple hecho de serlo? ¿A qué se debe esa obsesión por que todos sin excepción realicen esas actividades complementarias? ¿No será porque en ellas se imparten sin control parental toda esa ideología de género que los docentes con recto sentido común se niegan a mostrar en sus clases?

            La anormal reacción de nuestro Gobierno, y de los medios de comunicación afines, ante la noticia de la aplicación del “pin parental” en Murcia, deja en evidencia la conveniencia de que las familias sean informadas de los objetivos, los contenidos, la metodología y las prácticas de todas las actividades complementarias que se vayan a realizar en el centro educativo de sus hijos. Si tan maravillosas son para la formación integral del alumnado, seguro que no tendrán ningún inconveniente en hacer pública y manifiesta toda esa información. ¿O va a ser que no?

Deja una respuesta