La otra crisis: Fariseísmo abortivo

           Irene Montero, nueva ministra de Igualdad y actual pareja del vicepresidente Iglesias, ha decidido reformar la actual ley del aborto para permitir de nuevo que las chicas de dieciséis y diecisiete años puedan abortar sin contar con el consentimiento de sus progenitores. Y claro, algunos seguidores del expresidente Rajoy se han rasgado las vestiduras ante semejante barbaridad. ¡Menudo escándalo más que progresista!

            Los que ahora critican esta iniciativa de la señorita Montero, olvidan cuál fue el motivo de la dimisión del ministro Gallardón cuando el Gobierno de Rajoy contaba con la mayoría absoluta. Rajoy decidió que la ley de Zapatero, la que considera el aborto como un derecho y no como un delito despenalizado en tres supuestos, debía perdurar por siempre. Y se negó a que la nueva ley prevista por Gallardón, la que negaba ese vil derecho y que fue aprobada por unanimidad por su Consejo de Ministros, iniciara su periplo parlamentario. Rajoy renunció a cumplir con una de sus promesas electorales, Gallardón dimitió por coherencia y dignidad, y se sacaron de debajo de la manga esa ridícula reforma del consentimiento paternal para las menores de edad.

            Algunos se escandalizan ahora, cuando el verdadero escándalo lo fraguó la cobardía de un gobierno popular que no se atrevió a derogar ni una sola de las leyes progresistas de Zapatero. ¡Qué vergüenza!

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